Parrafo del libro Antigua Vida mia de Marcela Serrano,
apenas lo leí sabía que algo me había marcado, sabía que quería pensar sobre el, lo sabía porque si bien su lectura me tenia atrapada no dude en volver sobre el, es que muchas veces pense sobre esto, muchas veces medite sobre esto de ir dándoles una mano a nuestros hijos en algo que van a tener que afrontar, nuestros esposos y compañeros muchas cosas las tuvieron que aprender de nuestra mano, muchas cosas porque no les quedaba otra y ahí se les desperto el bichito, ese bichito que solo son capaces de despertar los hijos, no creo que los hayan dejado jugar con muñecos, bañarlos o alguna otra cosa parecida, no creo que hayan tenido la oportunidad!
Lo cierto es que me quedé pensando con esto de lo femenino y masculino con esto de ver más allá de la pelota y creo que si, que por suerte nuestros hombres nos acompañan a la par en esta maravillosa tarea que es criar a nuestros hijos, nos acompañan cuidándolos, tomándoles la fiebre, alimentándolos, bañándolos, y tantos otros ándolos.
Y eso va marcando a nuestros hijos, los va marcando desde unos padres activos y les va dejando la huella que difícilmente se borre, ojala puedan seguir en ese camino, en el compromiso, en el sostén, en la emoción, en el disfrute!
Pienso en el pequeño J. y creo que si va por ese lado, lo siento porque se preocupa por el otro, se entristece si el otro lo está, tiene un gran poder de captación de la situación y sin dejar de ser ese pequeño travieso de tres años es un ser sensible!



